martes, 2 de septiembre de 2014

de vuelta




de vuelta


Posted: 01 Sep 2014 01:19 PM PDT
Empezamos el nuevo curso y, como cada 1 de septiembre y cada 1 de enero, llegan los  propósitos de enmienda. No hablo de ir al gimnasio o de ponerme las pilas con el inglés, que esas batallas están más o menos ganadas desde hace tiempo, sino de todas aquellas iniciativas, propuestas o nuevos planteamientos que quiero aplicar a mi práctica docente en el aula y, por extensión, al trabajo en  mi centro. Así pues, aquí van los que a partir de hoy van a ser mis principales desafíos durante el presente curso escolar.

Perseverar en la socialización del trabajo en el aula. El año pasado inicié un proceso de socialización de nuestro trabajo en el aula con el alumnado que ofreció resultados muy interesantes. No se trata solo de abrir las puertas del aula para aprovechar los recursos del entorno, sino de facilitar el trabajo colaborativo entre el alumnado y el propio profesorado. La idea es continuar con esta estrategia de socialización y potenciarla en la medida de lo posible.

Contribuir a que nadie se quede atrás. Debe ser una de nuestras obsesiones: el progreso de todo el alumnado. Esto está íntimamente relacionado con el aprendizaje personalizado. La idea es evitar establecer unas metas comunes para todo el alumnado para, por contra, atender diferentes ritmos, intereses y capacidades. Para ello abrá que trabajar en equipo, estar bien coordinados y atentos a la evolución de unos y otros. 

Desburocratizarme el máximo posible. Me agota el trabajo burocrático, me desespera. Pienso reducirlo el máximo posible para poder dedicarme con mayor atención a lo que pasa en el aula (y en el centro, por supuesto). Así pues, "boicot" a la burocracia.

Perseverar en modelos de evaluación alternativa. La idea es potenciar mecanismos de evaluación alternativos al examen tradicional al final de cada unidad. Ya el año pasado usé algunos modelos (pruebas colectivas, evaluación entre pares, por rúbricas...) que funcionaron bastante bien, eso sí, basados más en la intuición que en un análisis serio del asunto. La idea es, pues, ofrecer modelos más trabajados, eficaces y adaptados a las necesidades del alumnado.

Generar espacios de trabajo y encuentro colectivos. Trabajar más con mis compañeros y para mis compañeros. No es fácil pero, por suerte, somos un centro pequeño (minúsculo, casi) y creo que podemos colaborar más y mejor para ofrecer una atención más eficiente al alumnado.

Atender mejor el aspecto emocional del alumnado. Desde mi analfabetismo emocional, intentaré también dar los primeros pasos en este ámbito para mejorar también mi trabajo y atender mejor un aspecto tan importante para el desarrollo académico, social y personal del alumnado.

En definitiva, como podéis ver, altas expectativas para este curso académico. Éste es, de hecho, el último gran desafío: apuntar alto y ser exigente con el propio trabajo y con el alumnado para, desde la exigencia, mejorar nuestra práctica y favorecer un aprendizaje más completo e interesante. En fin, empezamos...


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