Artículo muy recomendable que analiza el abandono escolar:
Wert, Cospedal, Rajoy y compañía, tras la aprobación del proyecto de ley en Consejo de Gobierno, han reafirmado la necesidad de esta ley amparándose en que es necesario acabar con las tasas de abandono escolar temprano, aumentar la empleabilidad de nuestros jóvenes y reducir la escalofriante cifra de desempleo juvenil. Nos pretenden colocar a quienes estamos en contra de su 'contrarreforma' en la posición de hacernos aparecer como los responsables de estos índices tan negativos y, lo que es más reprobable, de que queremos que el abandono escolar temprano (24,9%), el fracaso escolar y el desempleo juvenil (57%) sigan igual por no querer aceptar su innecesario cambio normativo.
Les debería bastar leer sus propios informes para retirar el proyecto presentado. Pues lo evidente es que, con la misma ley actualmente en vigor, el abandono escolar temprano difiere mucho por comunidades autónomas. Según el INE en 2011 el 31,6% de Castilla-La Mancha, 32,5% de Andalucía, 29,6% de Extremadura, 27,4% de la Comunidad Valenciana, 19,8% de Madrid… hasta llegar a al 12,8% de Euskadi (según el Eustat, 7,7%). En todas las comunidades autónomas dejan de estudiar antes los chicos que las chicas, siendo en el caso de Castilla-La Mancha, la comunidad presidida por Cospedal, la que arroja por sexos una diferencia de escándalo (18%), según datos del INE de 2011.
A estas alturas del debate, todo el mundo sabe que el abandono escolar temprano tiene muy poco que ver con la ley o normativa en vigor y mucho que ver con razones históricas y, sobre todo, económicas. En concreto, con el modelo productivo sobre el que se ha asentado la generación de riqueza en España (construcción y turismo). Dos sectores con mano de obra intensiva, de escasa cualificación y con un gran desarrollo en el sur y en la cornisa mediterránea. Ese elemento hizo que muchos jóvenes abandonaran las aulas e incluso que parte de la población inmigrante, no vieran como necesario el sistema escolar como herramienta de desarrollo personal, de integración y de movilidad social. También incide el hecho de que en muchas poblaciones no hay oferta de enseñanza posobligatoria tras la ESO y los jóvenes abandonan los estudios por la labores del campo o como ayuda en casa o porque tienen que desplazarse a otra localidad porque no hay oferta de ESO en su localidad, amén del escaso atractivo de los programas de estudios.