Hay ocasiones en que me apetece compartir experiencias que conozco y que, por desgracia, no tienen la visibilidad mediática que se les debiera. Sí, en una mediatización educativa de gurús, libros de autoayuda y palabrejas altisonantes junto con gran parte de filosofía barata, conviene contraponer un poco de realidad. En este caso una realidad de mi centro educativo, que ayer culminó con el punto álgido de la misma: una entrega de premios a los alumnos ganadores. Bueno, más bien una entrega de premios que convirtió a todos en ganadores.
En mi centro educativo, un pequeño instituto, el IES Almenara situada en la localidad que lleva su nombre, se procedió a la visualización de unos cortos contra el bullying que se habían realizado en los últimos tiempos en el centro. Habitual ver a alumnos con la cámara de vídeo y, cómo no, el despacho del jefe de estudios plagado de chavales que venían a que les ayudara a editar los mismos. Ver como en un centro pequeño participan once grupos -y los pocos que no pudieron participar fue por problemas puntuales-, la mayoría del profesorado, los administrativos y los conserjes, amén de algunos padres y madres, dice mucho de cómo se están haciendo las cosas en el mismo. Y, cuando ya ves que han conseguido que vengan a la proyección los alcaldes de las tres localidades cuyos chavales acuden al Instituto (Almenara, Xilxes y La Llosa) de diferentes grupos políticos y sin ninguna intención de hacer política ni mediatizar dicha presencia, dice mucho de lo que ha pasado.