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jueves, 25 de julio de 2013

Vagabundo tras la libertad



Vagabundo tras la libertad


Posted: 24 Jul 2013 04:33 PM PDT
 
ENTREVISTA | Luz Rello, Lingüista galardonada con el premio al mejor investigador joven de Europa
Lucas Sánchez
Esta joven lingüista ha pasado de sufrir un largo historial de suspensos con doce años a recibir el premio a mejor investigador joven de Europa. La científica critica la reforma educativa prevista por el Gobierno español: "Si me hubieran separado desde pequeña, como pretende la reforma educativa, no podría haber llegado donde estoy"
La investigadora Luz Rello.
La investigadora Luz Rello.
Luz Rello (Madrid 1984) todavía no se cree que haya recibido uno de los galardones más importantes a un investigador predoctoral en Europa, sobre todo porque es un galardón al mejor joven investigador, a secas, de entre todas las ciencias. Tampoco se lo creyó cuando le dieron sus primeras evaluaciones en las que era calificada como "sobresaliente", y rompió a llorar delante de su clase. Entonces tenía 12 años y tenía que acudir a clases de refuerzo. Una profesora identificó su problema, la dislexia, y le enseñó, mediante juegos de colocación de palabras, a superar su dificultad. Ahora, gracias entre otras cosas a la creación de Dyseggxia y a su trabajo como investigadora del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, una aplicación para móviles y tabletas que realiza la función de esas clases de apoyo ha recibido un galardón que reconoce una historia de superación personal desconocida para el tribunal que se lo ha otorgado, y llena de encontronazos con el lenguaje.

miércoles, 29 de mayo de 2013

lunes, 26 de noviembre de 2012

FRANCESCO TONUCCI


Los niños no son burros (ELDIARIO.ES)

Entrevista a Francesco Tonucci, pedagogo, dibujante y pensador
Francesco Tonucci (Carmen Secanella)
Francesco Tonucci (Carmen Secanella)
A primera vista parece un abuelo entrañable, inocente y cándido y muy amigo de los niños, a los que lleva años escuchando. Su generosa barba blanca hasta le da un cierto parecido a Papa Noël, el personaje más querido por los niños. Pero a medida que va desarrollando su discurso, el profesor Francesco Tonucci (Italia, 1954) fija la mirada en los ojos de quien le escucha que, sólo en ese momento, empieza a descubrir que el entrañable abuelo es en realidad un sabio, que posee los conocimientos científicos y la seguridad de la experiencia. A medida que el profesor va proponiendo cambios en la educación y argumentándolos con ejemplos concretos, el atónito espectador descubre que Francesco Tonucci es un revolucionario. Es entonces cuando uno le observa detalladamente y empieza a pensar que esa barba se parece más a la de Karl Marx que a la de Santa Claus.
El profesor Tonucci es pedagogo, dibujante y un gran pensador. Ha escrito numerosos libros, como La ciudad de los niños (1991) y ha publicado artículos en periódicos católicos y en comunistas. Visita muy a menudo Barcelona. En esta última ocasión, ha venido invitado por la Facultad de Pedagogía de la UB para asistir a unas jornadas sobre Participación Infantil y Construcción de la Ciudadanía que se han celebrado en el CosmoCaixa. Por una casualidad romana, Tonucci y yo tenemos una amiga en común, pedagoga cómo él, que ha permitido apuntarme a una cena. 
Mezclar niños de distintas edades
Apenas nos hemos sentado y ya discutimos de educación. “No tiene sentido agrupar a los niños en clases en función de su edad”, afirma el pedagogo. Le respondo que si se juntan niños de cinco años con otros de seis, habrá que reducir el temario porque algunos serán demasiado pequeños para seguir al resto. Su respuesta me desarma: “Es que yo no hablo de niños de cinco años con niños de seis: hablo de niños de cinco años con niños de doce”. No hace falta que le responda. Descubre mi incredulidad y argumenta su tesis: “La homogeneidad no existe en ningún sitio. En la vida no hay lugares donde se separe en función de la edad, sólo se hace en la escuela. Hoy aceptamos que niños y niñas vayan juntos a clase y también que lo hagan niños de distintas razas o con alguna disminución… Pero no aceptamos que haya niños de distintas edades”. Empiezo a seguirle. El profesor argumenta que “ni todos los niños tienen el mismo nivel, ni tan siquiera los de la misma edad” y que, por consecuencia, “no todos los niños pueden llegar al mismo nivel”. La afirmación es evidente, pero tira por los suelos el sistema de evaluación actual que, según aprendí en la escuela, era lo más importante. “Se trata de escuchar a cada niño y ofrecerle el mejor camino para que progrese”, defiende.
Un mismo profesor para todo un ciclo
“Los dueños de este restaurante hace mucho tiempo que viven en Barcelona… Mira, han escrito parmigiano con dos g”, dice el profesor con una carta de pizzas en sus manos. El restaurante es italiano y, como suele pasar en Barcelona, lo gestiona un italiano pero eso no es garantía de nada: ni de que se escriba bien su propio idioma (como pasa con los catalanes) ni de que las pizzas sean deliciosas. Al final, una ensalada de mozzarella di bufala para compartir y dos pizzas. Somos tres.
“En países como España y Argentina tenéis una costumbre muy extraña de poner un maestro en cada curso. Los maestros tienen que seguir a la clase, de lo contrario no se pueden avaluar los progresos de los niños”. Vuelvo a perderme. “Es cierto que hay el riesgo de que te toque un profesor malo y lo tengas durante muchos años… pero si te tocan cinco profesores malos es aún peor”. En Italia y muchos otros países los maestros cambian de clase como sus alumnos, algo que les permite conocer el nivel de los estudiantes, observar sus progresos y tratar de ayudarles con más facilidad. Vuelvo a comprar sus argumentos y recuerdo cuando era niño y pasaba de curso y les preguntaba a los mayores qué tal era la maestra de quinto, la María Dolors.
Escuelas sin clases
“Me encanta la costumbre que tenéis de tomaros una cerveza antes de comer… Yo nunca tomo cerveza en Italia, pero cuando vengo aquí, me gusta”. La ensalada aguanta y las pizzas, para ser Barcelona, también. Llevar a un italiano a una trattoria en Barcelona es un error monumental, pero en el barrio del Putget, donde se aloja, no conozco ningún restaurante. Ha primado el único criterio de la proximidad.
“Me explicaba que los maestros tienen que seguir a la clase”, le recuerdo y me lanza el titular de la noche: “Sí… bueno otra cosa es que las escuelas no deberían tener clases”. A estas alturas mi cara es un poema. “Pero profesor, si no tienen clase, como... donde…”, intento preguntar, pero no hace falta, él responde. “Hay que renunciar a las aulas y hacer talleres. Ahora mismo los chicos están en clase, suena una campanilla, se va el profesor de literatura, los niños guardan el libro en el cajón y entra el profesor de matemáticas o el de música y los niños sacan otro libro del cajón y en unos minutos tienen que cambiar el chip para empezar a hablar de una materia completamente distinta. Sería mucho más fácil si se cambiará a los alumnos de lugar. Y fueran primero a un laboratorio donde todo está muy limpio y hay instrumentos científicos y después a una clase con una luz débil donde el profesor lee a los alumnos o les enseña música y luego un taller de arte con colores, materiales…”. Me vuelvo a acordar de la María Dolors y de mi colegio… sin duda era otro estilo. Supongo que igual como en la mayoría de los colegios donde entraba maestro, leía el libro de la asignatura en cuestión y luego venía otro que hacía lo mismo y al final te hacían un examen, que normalmente era el mismo que en los cursos anteriores.
El postre es malísimo pero el menú ya me da igual. No volveremos. La conversación nunca termina pero los italianos van cerrando el restaurante. Nos despedimos. Y llega la hora de ordenar todo lo escuchado. Las ideas de Francesco Tonucci parten de la premisa que los niños no son burros y que, como los adultos, son diferentes entre sí. Con lo cual bastaría con preguntarles qué es lo que quieren. Pero luego, y es por este motivo que Tonucci es revolucionario, hay que hacerles caso. Incluso cuando lo único que piden es jugar. Habrá profesores que opinen lo contrario y que tengan argumentos de peso, pero sorprende que siendo algo tan importante, apenas exista un debate abierto. Si realmente nos estamos equivocando, el error es grave.
FUENTE ELDIARIO.ES

sábado, 1 de septiembre de 2012

ENTREVISTA A "ANTONIO CENTENO" MIEMBRO DE FVD


Antonio Centeno: "Se nos reservan tres vías para alcanzar la dignidad: la de Ramón Sampedro, la de Superman y la de Stephen Hawking"

Antonio Centeno [Clic para ampliar la imagen]
Antonio es Activista del Movimiento de Vida Independiente desde 2004 como miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad, así como de la Oficina de Vida Independiente de Barcelona y asesor de SOLCOM.
Es licenciado en Matemáticas por la Universidad de Barcelona y ejerció como profesor de matemáticas de Educación Secundaria desde 1998 hasta 2010.
Adquirió su diversidad funcional a los 13 años. Tiene una experiencia de 27 años en convivir cada día con la necesidad de apoyos generalizados e intensos y la voluntad de llevar una vida autodeterminada, libre de discriminación, de plena participación social y en igualdad de oportunidades con el resto de la ciudadanía.
Es uno de los 9 miembros del FVI que diseñaron, negociar y poner en marcha en noviembre de 2006 el proyecto piloto de asistencia personal autogestionada "Hacia la vida independiente", financiado por el Ayuntamiento de Barcelona y el ICASS.

miércoles, 18 de enero de 2012

KALLEJEO NOS ENTREVISTO.



Pilar Sánchez: “Trabajamos con la diversidad funcional, ya sea lingüística, étnica o social”

Kallejeo habla con parte de la directiva de la Asociación de Apoyo a la Diversidad GEA

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Por: Corresponsal - Esmeralda González Recio el 17 de Enero de 2012
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Pilar Sánchez y Elvira Laguna, en la sede de la asociación GEA
A comienzos de 2009 nació en Torrejón de Ardoz la Asociación de Apoyo a la Diversidad GEA (Grupo de Educación Alternativo). Una organización cuya junta directiva solo está formada por profesionales del sector, como Pilar Sánchez o Elvira Laguna con las que Kallejeo ha hablado en la sede de GEA situada en la calle Alicante nº 10 -1º A.
¿Qué tipo de problemas ayuda a resolver Gea?
Pilar Sánchez, presidenta: Surge para trabajar con la diversidad funcional, ya sea lingüística, étnica, social o de cualquier otro tipo. Abarcamos desde el ámbito del habla (expresión, escritura), el motriz, el psicológico, el de habilidades sociales y el de representación de sí mismo. Al ocio y tiempo libre no hemos podido llegar porque no tenemos recursos, pero fomentamos muchísimo la creatividad.
¿Cuáles son los proyectos que tenéis en marcha?
Elvira Laguna, tesorera: En principio, lo que más estamos trabajando ahora es logopedia, y también trabajamos con niños con necesidades educativas permanentes y temporales, por ejemplo, dislexias.
P.S.: Aunque no solo hacemos logopedia, se trabaja de forma global. Es decir, un niño que necesita logopedia, no solo necesita eso, necesita estimulación, relajación, psicomotricidad, habilidades sociales... Por eso, trabajamos desde el concepto global de persona.
¿Sólo ayudáis a niños?
P. S.: También trabajamos con adultos, con personas con daño cerebral sobrevenido. En breve vamos a poner en marcha un nuevo grupo para trabajar con ellos exclusivamente. Sobre todo hay necesidad en el área juvenil y trabajaremos con personas que han querido aceptar nuestra metodología de trabajo, que es diferente.
¿Qué tiene de especial?
P.S: Trabajamos desde el constructivismo que parte de la naturaleza del ser humano y de ir peldaño a peldaño con él. Es diferente porque requiere más trabajo, lo de trabajar por proyectos o por identidades de personas, no todo el mundo es capaz de hacerlo. Para otros es más fácil trabajar clínicamente.
¿Cuándo deben comenzar los tratamientos en temas de diversidad?
P.S: Cuanto antes, mejor. Para eso está la atención temprana, ¿por qué tenemos que esperar a que tenga ocho años y no sepa distinguir entre el blanco y el negro? Aquí tenemos niños desde los dos años y hay que estimularles.
¿De qué manera se estimula a los más pequeños?
P.S: A través del juego siempre. Primero hablamos con los padres para buscar la identidad del niño y saber qué es lo que más le gusta. Después le observas e inicias un juego a través de lo que quiere. Y poco a poco, vas adquiriendo lo que tú quieres, que es trabajar su necesidad.
E.L: En lo referente a la infancia, nos gustaría que se conociera la atención a niños inmigrantes. Recibimos bastantes solicitudes de maestros del área de infantil que se quejan de unos niños a los que el idioma les bloquea de tal manera, que no pueden seguir las rutinas diarias de una clase de infantil. Nuestro fin es cubrir la necesidad de los alumnos de 3, 4 y 5 años inmigrantes para enseñarles el castellano.
¿A cuántas personas dais cobertura a día de hoy?
P.S.: A doce personas. Se trata individual y colectivamente. Eso es beneficioso porque el niño madura el problema que tiene de abrirse hacia los demás cuando está en grupo y lo considera de otra manera.

¿Con qué asociaciones trabajáis?
P.S.: Tenemos muchísimo contacto con la asociación de Parkinson, con AFADACS y con AFTA. Además, nos relacionamos con asociaciones de otros municipios.

Galería de fotos

GEA trabaja fundamentalmente con niños y tiene mucho material para estimularlesGEA fomenta la creatividad como puede verse en sus instalacionesLa tesorera y la presidenta son ayudante terapéutica y logopeda, respectivamenteGEA dispone de material lúdico y educativo para trabajar la diversidadMaterial de GEA para trabajar la psicomotricidad