jueves, 9 de abril de 2015

Borrador del currículo ESO de Madrid




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Borrador del currículo ESO de Madrid

by extrematuhorizonte
Aparece en marzo el borrador del currículo de la ESO de la Comunidad de Madrid, que desarrolla la LOMCE en esta etapa. Aquí podréis leer un análisis crítico del mismo.
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extrematuhorizonte | 08/04/2015 en 21:14 | Categorías: Documentos, LOMCE | URL: http://wp.me/p1k2La-3ov
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OTRA∃DUCACION





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Posted: 08 Apr 2015 05:11 AM PDT
Rosa María Torres

Olivier Tallec. ilustrador francés

Uno de los errores históricos de la escuela (y de quienes diseñan políticas, reformas y evaluaciones educativas) ha sido creer que aprender a leer y escribir es un aprendizaje neta­mente escolar, es decir, un aprendizaje que empieza con el primer día de cla­ses, y que requiere la presencia de un maestro y de un méto­do de enseñanza.

Hoy sabemos contundentemente que esto no es así. Desde muy pequeños, los niños empiezan a preguntarse y explicarse muchas co­sas sobre el len­guaje es­crito, sobre qué es leer y qué es escri­bir. Numerosas in­ves­tigacio­nes han venido por décadas revelando que esos novatos que llegan al pre-escolar y a la escuela, dados por analfabe­tos, son auténticos sabios - plenos de saberes, de certezas, de hipótesis, de preguntas - sin haber pisado jamás un aula de clase.

¿Cómo es posible? Por el sencillo hecho de que los niños poseen esa cualidad fundamental que es la clave de todo aprendizaje: la curiosidad. Pero, además, por el afortunado hecho de que la escuela no es la única que enseña: niños y adul­tos aprendemos desde que nacemos hasta que morimos, en el contacto con el medio, en las relaciones con los demás, en y de la propia ex­periencia.

La sociedad actual nos inunda de escritura: en el hogar, en la calle, en los medios, en internet. No obstante, el grado de exposición al lenguaje escrito sigue siendo muy desigual para los niños que viven en zonas rurales y para los que vi­ven en centros ur­banos, así como para los niños que provie­nen de hogares pobres respecto de aquellos que provienen de hogares acomodados, con padres educados, rodeados de libros, de situaciones y estímulos para leer y escribir. De hecho, los niños que viven en zonas rura­les y apartadas, así como los niños indígenas, hablantes de otras lenguas, parten de una situación desven­tajosa en cuanto a las condiciones de aprendizaje de la lectura y la escritu­ra.

¿Qué sabe un niño pequeño sobre el lenguaje escrito antes de entrar a la escuela?

Entre otras cosas:

▸ Sabe que lo escrito está ahí para leerse y que tiene relación con lo hablado. (Por ejemplo: puede agarrar un libro -no impor­ta si patas arriba- y 'leer' en voz alta algo que hace sentido, y con la entonación apropiada).

▸ Sabe que lo escrito dice algo, sirve para comunicar, nombra o se refiere al o a los objetos representados. (Por ejemplo: puede 'leer' lo que dice en rótulos, carte­les, etiquetas de productos, etc: "Ahí dice BOTELLA", "Ahí dice ARBOL", "Ahí dice "CUIDADO QUE EL PERRO MUERDE", etc.).

▸ Sabe diferenciar números y letras así como di­bujos y letras. Puede diferenciar cuáles se leen y cuáles solo se miran, cuáles se escriben y cuáles se dibujan.

▸ Sabe reconocer e incluso imitar las for­mas de las letras de su idioma (un niño ecuatoriano 'es­cribe' imitando las letras de nuestro alfabeto, un niño chino 'escribe' imitando signos que se parecen a la escritura china).

▸ Se ha formado sus propias ideas acerca de qué puede leerse y qué no. La mayoría de niños concluye que algo "sirve para leer" cuando reúne tres condiciones: tener letras (no números ni dibu­jos), tener una canti­dad míni­ma de letras (una palabra con me­nos de 3 letras "no sirve para leer"), y que no haya le­tras repeti­das. (Por ejemplo: la palabra OSO "no sirve para leer").

▸ Sabe que se lee y es­cribe de iz­quierda a derecha (un niño á­ra­be sabe que en su idioma la dirección es de dere­cha a iz­­quie­r­da).

▸ Sabe dis­tin­guir un texto que co­rresponde a un periódico o a un cuento. Es decir, sabe que hay géneros y estilos dife­rentes de escritu­ra, y que cada uno de ellos va en un lugar espe­cífico. (Por ejemplo: si se le lee "Había una vez...", dice: "Eso está sacado de un cuento". Si se le lee una noticia de un acci­dente, dice: "Eso está sacado de un perió­dico").

Si usted es padre o madre de familia y tiene hijos pequeños, ob­serve atentamente, pruebe, compruebe. Si usted es maestro o maes­tra de niños, anímese a explorar lo que saben acerca del len­guaje sus pequeños sabios y dese la oportunidad de revisar, junto con ellos, sus creencias, enfoques y métodos de enseñanza de la lectura y la escritura.

* Los ejemplos que damos aquí están tomados y/o inspirados en las investigaciones y publicaciones de Emilia Ferreiro.

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Posted: 08 Apr 2015 12:27 AM PDT
article-2229655-15E6049E000005DC-329_634x500Durante el primer invierno de la Gran Guerra, el de 1914-1915, apareció un problema médico y militar entre los soldados que se agazapaban en las trincheras mientras recibían un auténtico diluvio de artillería por parte del enemigo. Los médicos británicos lo llamaron«shell shock», los franceses «obusitis», los españoles «psicosis del alambre de púas», los alemanes«Kriegszittern» (temblores de la guerra) y se supone que fue análogo a lo que ahora llamamos reacción al estrés del combate o neurosis de guerra. Solo entre los británicos hubo 80.000 casos. 50.000 de los cuales seguían en tratamiento después del armisticio. Tras la subida al poder de los nazis en Alemania, la ley de 3 de julio de 1934 (Ley de Medidas de Defensa del Estado) puso en marcha la eutanasia de los enfermos mentales y terminó con el asesinato de entre 4.000 y 5.000 veteranos de la I Guerra Mundial que seguían ingresados en hospitales psiquiátricos tras este trastorno psicológico.