Joana Vasconcelos
Este curso comencé con un nuevo grupo y me resultó más duro de lo que recordaba. Cada promoción me cuesta más, no sé si atribuírselo a que tengo menos resistencia, a que ahora los niños son más/menos… (de todo), o a que cada vez la situación es más complicada.
He aquí mi balance de fin de nivel.
1º Constato que cada vez los niños están metidos en más actividades y por el contrario, se les nota más aturdidos, más desorientados y menos autónomos. Contra esa "creencia popularizada" de que es importante a socialización, creo que se está enmascarando una dejación de responsabilidades por parte de las familias.
De lo que extraigo como reflexión que ahora se le demanda a la escuela que asuma responsabilidades educativas propias del ámbito familiar: higiene, alimentación, y otras de tipo asistencial en detrimento de lo que sería la responsabilidad propiamente "académica". Destaco la escasa colaboración de las familias en la adquisición y consolidación de hábitos que hasta ahora se consideraban de su competencia (usar el WC, sonarse los mocos, lavar las manos, comer con corrección, normas de cortesía, etc). En cambio muestran una gran preocupación por cómo ocupar el tiempo a sus hijos/as con juegos "educativos" (virtuales o reales).
2º Ahora percibo un paulatino y acelerado empobrecimiento de las familias del alumnado: algo que se percibe en las meriendas, en la ropa, etc., por lo que recomendaría prudencia a la hora de pedir dotación económica el próximo curso y austeridad cuanto a gastos extras.
3º Detecto cada vez más dificultades en el habla y lenguajes pobres, fruto de la falta de práctica y de la falta de modelos de referencia. Por lo que considero se debe incidir más que nunca en los aspectos lingüísticos.
4ºNoto a los niños faltos de calma, de sosiego, de descanso. Por lo que insto a las familias a que le aligeren esa carga, lo mismo le pido al centro y ruego se lo trasladen a los encargados municipales o del ANPA, propiciándole actividades de relajantes a los niños en lugar de lo que se está haciendo.
5º Se incrementa cada vez más el número de alumnado hijos/as únicos, algo que se traduce en una atención única de los padres hacia ellos que cada vez se van tornando más exigentes y menos autónomos. También se manifiesta en una falta de hábito de compartir tiempo y materiales con los otros. Algo que considero debemos contrarrestar desde la escuela.